Se paraliza pesquisa sobre David Rivera

La investigación de un año de la procuraduría estatal de Miami-Dade en las finanzas personales y de campaña de David Rivera se ha paralizado por preguntas sobre más de $100,000 en donaciones de campaña no reveladas que parecen caer bajo una poco conocida fisura legal en las leyes de financiamiento de campaña en la Florida.

Rivera recaudó el dinero no para una oficina política sino para una campaña que montó para una oscura y no pagada posición en el Partido Republicano. Las campañas para los puestos del partido no están gobernadas por las leyes electorales del estado, lo que le permite a Rivera recaudar y gastar tanto dinero como desee sin informar de ello al público o someterse a límites de las contribuciones.

Esa excepción podría hacer difícil para los investigadores acusar a Rivera de algo indebido, si el dinero que ellos han estado investigando resulta que no está regulado por las leyes estatales.

Los procuradores estatales, que trabajan con el Departamento de Cumplimiento de la Ley de la Florida, descubrieron los fondos mientras investigaban las finanzas de Rivera que se extendían a sus años en la Cámara de Representantes del estado, incluyendo pagos de una compañía de juegos de azar de Miami a una firma con relaciones con Rivera.

Durante meses, los investigadores han examinado cómo Rivera recaudó el dinero y cómo lo gastó, de acuerdo con fuentes cercanas a la investigación. Los fiscales también tratan de determinar si el uso del dinero por parte de Rivera entró en conflicto con otras leyes más allá de los estatutos de financiamiento de campaña, dijeron las fuentes.

Rivera, un representante federal en su primer término, es también el sujeto de una segunda investigación criminal por el FBI y el Servicio de Impuestos Internos. Las dos agencias examinan posibles cuestiones de evasión de impuestos provenientes de los $510,000 en pagos no divulgados del ex Canódromo de Flagler –ahora conocido como el Magic City Casino– a Millennium Marketing, una compañía propiedad de la madre y la madrina de Rivera.

Acosado por las investigaciones, Rivera, una vez un recaudador de fondos impresionante, ha luchado para conseguir dinero para su intento de reelección en el Congreso. Su oponente, el representante estatal demócrata Luis García, lo superó por casi cuatro a uno en el trimestre que terminó en octubre. El distrito de Rivera va del oeste de Miami-Dade al este del condado Collier.

La campaña de Rivera respondió con una declaración de dos oraciones a una lista de preguntas que le envió por correo electrónico The Miami Herald, que trabajó en la historia junto con su asociado de noticias WFOR-CBS 4.

“Cualquier dinero recaudado y gastado en relación a las campañas del representante Rivera por el comité ejecutivo del Partido Republicano del estado de la Florida se hizo con la estricta adherencia a todos los requerimientos legales aplicables y cualquier sugerencia de lo contrario es completamente falso”, dijo el comunicado. “El representante Rivera ha actuado en todo momento en cumplimiento tanto de la letra como el espíritu de las regulaciones financieras de campaña y ha informado a tiempo, adecuada y públicamente todos sus ingresos personales”.

Las investigaciones se centran en las finanzas de Rivera en el 2006, cuando el legislador de Miami fue subiendo en los rangos de liderazgo de la Cámara de Representantes de la Florida. Al mismo tiempo, sin embargo, Rivera desempeñaba otro papel: miembro del comité Ejecutivo Republicano de Miami-Dade, una posición para la que fue electo por primera vez en el 2004.

En la Florida, los votantes republicanos eligieron a un miembro masculino y a uno femenino del comité por cada condado, para tomar decisiones en el amplio comité ejecutivo del estado, reclutar candidatos, recaudar fondos e influir en la dirección del partido.

Pero en el 2008, a pesar de minimizar la importancia de la posición, Rivera hizo campaña activa en una inusualmente destacada contienda para participar en el comité contra el entonces senador estatal, Alex Días de la Portilla y después con el representante Julio Robaina.

Rivera envió volantes ilustrados, imprimió tarjetas de presentación, hizo llamadas y se anunció en los medios en lengua española. un esfuerzo que su oponente estimó en ese momento que pudo haber costado $250,000.

La campaña de Rivera sorprendió a los líderes del Partido.

“Nadie podía entender por qué él estaba gastando tanto dinero en una posición que no pagaba nada”, indicó Jim Greer, el ex presidente del Partido Republicano de la Florida, quien espera juicio por acusaciones de lavado de dinero y fraude.

Robaina dijo en ese momento de la campaña que gastaba menos de $100 aspirando al cargo; Díaz de la Portilla dijo entonces que un tercer grupo gastó unos $7,000 a su nombre.

Debido a que las leyes estatales de financiamiento de campaña no cubren las de puestos dentro de un partido, es imposible rastrear cuánto dinero recibió Rivera, quién donó a su campaña, y cuánto gastó. En el 2008, Rivera se limitó a decir que sus amigos y familiares habían hecho donaciones a su campaña.

Pero fuentes familiarizadas con el caso dijeron que gran parte del dinero recibido por Rivera para las campañas al Partido Republicano provino de donantes que además contribuyeron a sus campañas legislativas. Rivera, quien ocupó durante algún tiempo el poderoso cargo de jefe de presupuesto de la Cámara estatal, fue un prolífico recaudador de fondos en Tallahassee, recaudando el año pasado la cifra récord de $1 millón para una campaña al Senado estatal que luego abandonó para postularse al Congreso.

Los registros públicos existentes que detallan cuánto gastó Rivera en las campañas para miembro del comité. Los registros que llevan las estaciones de radio muestran que Rivera gastó $4,100 en anuncios en dos estaciones en español para su campaña para el comité del 2008. Los anuncios fueron organizados por Esther Nuhfer, veterana recaudadora de fondos para las campañas de Rivera, y los cheques entregados a la estación de radio provinieron de la cuenta de la compañía de Nuhfer.

Las leyes de financiamiento de campañas prohíben a los legisladores estatales recaudar contribuciones de campaña durante la temporada anual de sesiones legislativas para impedir a individuos o corporaciones que influyan o parezcan influir en las votaciones. Pero la restricción no se extiende a las recaudaciones de fondos para otros puestos, incluyendo puestos dentro de un partido político.

Rivera fungió como representante estatal y como miembro del comité al mismo tiempo, lo que es inusual fuera del Condado Miami-Dade. Luego de que Rivera se convirtió en presidente del partido a nivel local, su sucesor fue el ex representante estatal Marco Rubio, quien abandonó el puesto del comité para postularse al Senado federal. El reemplazo de Rubio en el comité fue el representante estatal Carlos López-Cantera.

Solamente otro legislador estatal –la representante Janet Adkins, de Fernandina Beach– es además en estos momentos miembro del comité del Partido Republicano. El Partido Demócrata de la Florida prohíbe expresamente a los legisladores que participen en el comité.

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Acerca de Elperiodista

Un periodista FreeLance en busca de la verdad en Miami. La corrupción en esta ciudad no puede superarnos. Hemos vivido momentos terribles con los brazos cruzados y el silencio como justificación. Mi querida Miami, capital de todos los latinos, alza tu voz.

Publicado el diciembre 16, 2011 en Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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